MEMORIAS DE UN CORREDOR NOVATO (EP.10)


Como si de la primera vez se tratase, los nervios me sobrevinieron el día anterior, y más concretamente la noche anterior. La incertidumbre, el tener todo atado, el ¿podré terminar la carrera?

Pero sin duda la novedad esta vez estaba en ¿sabrá mi novia dónde se ha metido acompañándome en esta locura de correr por Madrid?

Cuatro años desde la Carrera de las Aficiones de MARCA, donde mi tiempo pasó de una hora, donde mi moral cayó por los suelos, mis ganas de correr quedaron aparcadas en el armario junto con mis zapatillas, mi colección de camisetas, y ya de paso, mi bicicleta, mi casco y mis mallas.

Me muevo por impulsos, y obligándome a hacer cosas, y por eso me apunté a la carrera North vs. South de este año. Esta carrera ya la corrí en 2009 en su primera edición, junto a unos amigos, la organización era pobre, las camisetas eran de algodón, la distancia no estaba homologada y el recorrido final se improvisó a última hora para alcanzar los 10km. La competición entre dos equipos me gustó mucho y correr por las calles del centro de Madrid siempre motiva… y estas fueron las motivaciones que me empujaron a apuntarme, y cual fue mi sorpresa cuando mi novia dijo: ¡apúntame a mi también! 20160709_210037

Tras ir al gimnasio al que llevo un tiempo apuntado, y hacerme sesiones de 30 minutos de carrera, supuse que ya estaba preparado para participar. El día de la carrera me levanté a las 7:00 a.m., me preparé el desayuno y la ropa y salí en coche hacía Atocha. Allí logramos aparcar, tras muchas vueltas, cerca de la meta y nos fuimos, con la hora pegada, en metro a Plaza Castilla, donde se daba la salida… cuando llegamos quedaban 5 minutos para salir. Nos dio tiempo a estirar un poco y a automotivarnos, aunque el speaker ya se encargaba de subir la moral de los corredores amarillos (norte) y rojos (sur).20160619_085959

Casi sin darnos cuenta el juez había dado la salida y la masa de corredores comenzaba a moverse hacia delante, hacia el arco que daba la salida y que activaba el chip que llevábamos pegado al dorsal. Trote muy cómodo que nos llevaba por la calle Mateo Inurria hasta el primer kilómetro, allí fue donde un beso separó mi carrera de la de mi novia, que no la vería hasta una hora después, ella iría a su ritmo. En su mayoría la pendiente media era descendiente, pero yo solo veía repechos que me machacaban las piernas, y los llanos no me daban el descanso que necesitaban. Era tal la cantidad de gente que veía a mi alrededor, que el primer cartel que logré ver fue el de 3km y para entonces ya me entraban las dudas sobre mi estado físico, miraba mi cronómetro y veía que hacía poco más de 6min/km y me reconfortaba, pero vi pasar demasiado pronto al corredor de la organización que marcaba el tiempo de 60min.

Empezaba a pensar que debía apuntarme a carreras de menos distancia, que estaba en un estado de forma lamentable, que no hacía más que pasarme gente con camisetas amarillas y rojas como la mía… pero entonces llegó el 5km. Pasé la barrera psicológica de los 30min, y recordé que siempre me pasa, siempre me apago a mitad de carrera. Entonces me cogí una botella de agua en el avituallamiento y controlé mi ritmo, los edificios de la calle Serrano me daban la sombra que necesitaba y el aire fresco del retiro hinchaba mis pulmones, me atreví con algunos tramos de zancada larga para bajar mi tiempo y fue entonces cuando aparecí en tierra de nadie.

Comenzaba a tener a los más lentos justo detrás y los que terminan en una hora, delante. Al paso por Colón una representación uniformada de los tres ejércitos estaba en formación mirándonos pasar con la bandera por izar, y a lo lejos se veía ya la Puerta de Alcalá. Era mi oportunidad, sabía que tenía fuerzas, que el terreno me había favorecido mucho. En la bajada a Cibeles me esforcé en superar a unos cuantos y la subida de nuevo a la Puerta de Alcalá no me dio problemas. Después de esto y sin darme cuenta ya vi el cartel del 9km y me vine arriba, busque con la mirada mi coche aparcado a la derecha y sabía que estaba cerca de la meta. Giramos a la  derecha en la cuesta de Moyano y en Atocha volvimos a girar… ya se veía a la gente animando, el arco de meta al fondo y la calle no parecía tener tanta cuesta. 300m, 200m, 100m y empecé a esprintar como siempre hago al final, buscando a mi novia de lado a lado y al fin crucé la meta y respiré tranquilo. Lo había conseguido, y con una marca digna de 1h04min.

Me quedo con la sensación de haberme superado, que tengo una chica a mi lado que me seguiría al fin del mundo (o al menos al 1okm) y que esta no va a ser la última carrera que corra este año. Próximo objetivo: Carrera de las Aficiones.20160619_102106

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s